viernes, 24 de mayo de 2013

Vuelvelo a intentar

Actualmente nos ha tocado vivir un momento de crisis en el que con tantas malas noticias económicas, con tanta corrupción política y con la dificultad de encontrar trabajo nos es difícil recordar que nosotros podemos. Aquí os dejo este cuento de Jorge Bucay que a nosotros nos ha encantado y nos parece inspirador:


El Elefante Encadenado


Portada del libro
"El elefante encadenado"
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de ellos eran los animales. Me
llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe era también el animal preferido de otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un tamaño, un peso y una fuerza descomunales...Pero después de la actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba sus patas.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y aunque la madera era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces?
¿Por qué no huye?

Cuando era niño, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces por el misterio del elefante...Alguno de ellos me explicó que el elefante no huía porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:"Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?".
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo, me olvidé del misterio del elefante y la estaca...
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
"El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño".
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imaginé que se dormía agotado y al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día y al otro...Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque el pobre cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza.

Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.
Vivimos pensando que "no podemos" hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo lo intentamos y no lo conseguimos.
Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré.
Hemos crecido llevando este mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.
Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos:"No puedo y nunca podré".
Esto es lo que te pasa, vives condicionado por el recuerdo de una persona que ya no existe en ti, que no pudo.
Tu única manera de saber si puedes es intentarlo de nuevo poniendo en ello todo tu corazón...¡¡¡Todo tu corazón!!!

JORGE BUCAY

miércoles, 22 de mayo de 2013

Descripción de una sonrisa


    A raíz de la película, como mucha gente ha hecho, en Caos de Biblioteca nos hemos sumergido en la lectura de El gran Gatsby. Leyéndola nos ha encantado  este párrafo:

Portada del "El gran Gatsby"
de 1925
“Esbozó una sonrisa comprensiva: mucho más que solo comprensiva. Era una de aquellas sonrisas excepcionales que tenía la cualidad de dejarte tranquilo. Sonrisas como esa se las topa uno sólo cuatro o cinco veces en toda la vida, y comprenden, o parecen hacerlo, todo el mundo exterior en un instante, para después concentrarse en ti con un prejuicio irresistible a tu favor. Te mostraba que te entendía hasta el punto en que puedas ser comprendido, creía en ti como a ti te gustaría creer en ti mismo y te aseguraba que se llevaba de ti la impresión precisa que tú, en tú mejor momento, querrías comunicar. Justo en este punto se desvaneció.”
                 
               “El gran Gatsby” de Scott Fitzgerald

    Si habéis tenido la suerte de recibir una sonrisa como esta desde Caos de Biblioteca nos encantaría que lo compartierais con nosotros.

viernes, 17 de mayo de 2013

El gran Gatsby: ¿la pantalla se adapta a la literatura?

Portada original del librode 1925
Cartel de la película
La gran obra literaria “El gran Gatsby” llega hoy a la pantalla grande como no podía ser de otro modo. Hollywood parece quedarse sin ideas y como hemos ido viendo estos últimos años está encontrando en los libros su gran filón. Ahora bien la pregunta que siempre se nos viene a la cabeza cuando nos enfrentamos a estos casos es: ¿la película será igual de buena que el libro?

“El gran Gatsby” trata de un hombre muy rico y misterioso que quiere recuperar a su amor. El protagonista disfruta de las fiestas a las cuales, a pesar de su dudosa reputación todo el mundo acude por su grandeza. Sin embargo, su dinero le puede dar todo salvo a la única a la que realmente ama.

El director encargado de dar vida y movimiento a esta gran obra literaria es Luhrmann. Quien contará entre su elenco de actores con Leonardo di Caprio, interpretando a Gatsby, y a Carey Mulligan, como su gran amor.

Volviendo a la pregunta que nos hacíamos ¿será la película igual de buena que el libro? algunos de los críticos de Estados Unidos ya han opinado:

La revista Variety opina que este Gatsby pertenece sin duda a su director debido a la larga lista de extravagancias que muestra. 
  • Celebración excesivamente teatral de la extravaganza según el crítico del periódico más famoso de Estados Unidos, The New York Time. 

  • Por otro lado  The Rolling Stone la trata de decepción aplastante. 

  • La revista Time out dice de ella que se carga y aplasta, con un espectáculo lleno de excesos, los temas que con prosa precisa han hecho grande esta obra de Scott Fitzgerald.

Estamos deseando escuchar vuestra opinión así que no dudéis en compartirla.¿Será la puesta en escena lo suficientemente espectacular para olvidarnos de los temas que trata la obra y que la hicieron única?

miércoles, 15 de mayo de 2013

¿Se puede enseñar a escribir o no?


    Es una pregunta bien difícil y su respuesta desde luego no puede ser absoluta. En mi opinión hay unas
cosas básicas que definen a un escritor y que no se enseñan:

Imaginación: te asalta, te arrastra, te lleva hasta lugares, ideas, personajes, acciones o simplemente imágenes fuera de la realidad. Sin esa imaginación que te permite escaparte de todo lo que te rodea, que te obliga e impulsa a coger papel y boli para plasmar una idea no hay escritor.

Adicción a la lectura: si no bebes, comes, fumas y engulles la palabra escrita no vas a ninguna parte. Creo que un buen escritor debe leer tanto como escribe. Construirse a partir de las grandes historias de la literatura, aprender de las no tan grandes y buscar inspiración o simplemente soñar con cualquier libro que le guste. Pues los libros ayudan a expandir nuestras mentes, a que sus límites no están definidos y a que nunca dejes de querer soñar.

Adicción a escribir: practicar, practicar, practicar hasta que os volváis locos. Uno coge soltura si escribe todos los días. El escritor cuando tiene una historia entre manos le quema. Es como una espina clavada que no le deja descansar hasta que le da forma, voz y vida. Escribir todos los días te da desenvoltura y, sobre todo, permite que tus personajes no pierdan el toque, no estén forzados. Si comienzas un personaje y lo dejas en standby durante dos o tres días es algo más difícil que recuerdes su voz, su tono, su manera de actuar y pensamiento sin forzarlo. Al estar todos los días trabajando con él su “espíritu” permanece en tu cabeza y es más fácil que tenga “voz propia” cuando lo quieras pasar a papel.

Y sobre todo un escritor debe tener amor a la pregunta: ¿Y sí….?o ¿qué pasaría si…? Esa pregunta que lo desafía todo ¿Y si existiera un asesino psicópata que solo matara a los malos?, ¿qué pasaría si nos invaden los alienígenas?, ¿y sí un vampiro se enamorara de una humana?,… desafía y cuestiona hasta que no puedas más.

    Sin embargo, la literatura al igual que la pintura es un arte que tiene sus técnicas, sus reglas, sus estructuras, sus cosas que ya han sido hechas y las que no. En mi opinión es importante conocerlas todas para poder saber si quieres aplicarlas, si quieres romperlas, reinventarlas, mezclarlas o incluso ignorarlas. Pero es importante tener todas las herramientas para saber que existen y qué quieres hacer con ellas.

    Las escuelas de escritores no son tan raras hoy en día. Escuelas, talleres, conferencias y charlas. Todas ellas a disposición del creador. La Escuela de escritores en estos momentos tiene en marcha el proceso de selección para un máster en narrativa, además de múltiples cursos más específicos. El Hotel Kafka en cambio ha apostado por un máster en escritura creativa. Por otro lado, Escritores.org ofrece cursos online. 
Existen varias escuelas y si estás interesado lo mejor es coger una taza de café, coca cola o una cerveza y sentarte delante del ordenador y revisarlas a fondo. Lo importante es escoger la que más se adapte a lo que quieres.

    Si piensas que falta algún elemento, alguna características o no opinas lo mismo por favor no dudes en comentarlo. Estamos deseando leer todas las ideas posibles sobre este tema.

lunes, 6 de mayo de 2013

"París era una fiesta" de Ernest Hemingway

Portada del libro "París era una fista"
de Ernest Hemingway

    Imagínate poder pasear por las elegantes y sofisticadas calles de París en una época de caos y al mismo tiempo de grandes autores y pensadores. De bohemios que escribían en los cafés, buscaban benefactores entre los adinerados y luchaban por que las publicaciones de la época, periódicos y revistas, quisieran sus cuentos y relatos a cambio de unas pocas monedas.

    Uno de los grandes autores de principios del siglo XX, Ernest Hemingway, nos transporta a aquellos días. A través de sus ojos, experiencias y palabras nos adentramos en un París que acababa de vivir la Primera Guerra mundial, de un París pobre pero a la vez idealista que vive sus sueños a través de sus grandes escritores y pensadores.

     “París era una fiesta” es un cúmulo de recuerdos y vivencias de Hemingway, narradas por Hemingway, de la primera etapa de Hemingway en la capital francesa. En ellas encontramos sus encuentros con autores como Gertrude Stein, Scott Fitzgerald, John Dos Pasos,…

     Es como si París y sus escritores fueran una cebolla. Sus exteriores, monumentos y fachadas son la primera capa. La segunda la sociedad burguesa y aristocrática que dominaba con sus gustos gran parte de las artes. La tercera la clase obrera y pobre. La cuarta sus pasatiempos, acciones, pensamientos, ideales y sueños. Y en el corazón de todo los artistas y bohemios que intentaban retratar la realidad de aquello que veían y vivían.

     Cuando te enfrentas a la obra literaria “París era una fiesta” hay que saber que son un conjunto de recuerdos que tiene un hilo temporal pero no uno narrativo o argumentativo, el personaje principal, Hemingway, no tiene un objetivo claro ni una gran transformación porque es una autobiografía y como en la vida real los cambios son más imperceptibles y alargados en el tiempo.

    Por otra parte este gran escritor sabe elegir muy bien los recuerdos que nos narra, las ideas que nos quiere transmitir. Realmente te transporta a la época y puedes sentir lo que piensa. Dicen que tiene un estilo descarnado, y ciertamente en algunas partes sí, pero en mi opinión en este libro pasa por encima y sin profundizar en sus problemas con el alcohol y el juego. En el que sí profundiza algo más es en el tema de la pobreza y cómo la vivía él y sobre todo en su escritura. Deja ver algunos consejos muy buenos para aquellos que quieran escribir, como por ejemplo:

“Uno puede omitir cualquier parte de un relato a condición de saber muy bien lo que uno omite, y de que la parte omitida comunica más fuerza al relato, y le da al lector la sensación de que hay más de lo que se ha dicho”.

    Hemingway no tiene miedo de usar un “y” tras otro o un “dijo” tras otro en los diálogos ni de repetir palabras. Todos ellos elementos que de primeras cuando alguien está leyendo un escrito es lo primero que corrige. En cambio aquí quedan bien, no desentonan y van con el estilo del libro.

     En conclusión “París era una fiesta” es una obra con espíritu, alma e ideas que apasionan y enganchan. Un libro fantástico para todos aquellos que deseen ser escritores y todos aquellos que quieran acercarse al París de principios del siglo XX y a su generación perdida de autores.